Una anécdota sobre innovación educativa

El otro día me contaban una historia que me ha hecho bastante gracia. Una persona había visitado varios centros de Gran Bretaña, para ver en funcionamiento algunos proyectos de innovación. Uno de ellos consistía en … usar libros de texto. No es broma. Gran Bretaña es uno de los países donde hace ya años se extendió la práctica de prescindir de los libros, y los docentes de este proyecto estaban muy contentos, descubriendo las ventajas de tener un buen libro de texto para sus clases. No pretendo volver a escribir sobre el tema, ni siquiera voy a enlazar las entradas correspondientes. A los lectores del blog ya les he dado la paliza bastante con el tema, y si algún nuevo lector está interesado es suficiente con que busque la etiqueta correspondiente. El propósito de esta micro-entrada era simplemente compartir una anécdota sobre ese gaseoso concepto de “innovación educativa”.

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13 pensamientos en “Una anécdota sobre innovación educativa

  1. Actualmente el nombre “libro de texto” me parece “perverso”, és decir muchas de las propuestas editoriales actuales van más a intentar ser “dispositivos didàcticos” que no libros de texto. Per ejemplo un libro de texto genial (de dos volúmenes) era el de Emma Castelnuovo, sobretodo el de Geometria… en el que no existia ningun tipo de guia didáctica, ni tampoco “cerraba” el capítulo, ya que planteaba la situación y a continuació ofrecía una llista extensa de problemas, de los que el profesorado elegia los más idóneos a su entender.
    Lo planteo porqué no se como son estos libros de texto. Qué és un “buen libro de texto” (como tu dices) una guia para el profesor y cuadernos para niños? un libro dedocado a niños que leyéndolo y realizando las tareas pudiera ir avazando y que su dinámica hiciera que se planteara pregunes interesantes en lugar de dudas de contenido?

    • Bueno, no me gustaría enredarme en discusiones semánticas. Entiendo la mala prensa que tiene el término “libro de texto”. Eso se puede curar buscando otro término, o tras un par de cursos de usar alguno bueno …
      En cuanto a qué es un buen libro de texto, no creo que haya un único modelo. No conozco en detalle el libro de Emma Castelnuovo que comentas, pero me creo que es un material estupendo. Sin guía del profe, y abierto, por supuesto.
      No sé de qué textos se trataba en el caso de la anécdota que comento, pero los que conozco de Singapur son *mucho* más dirigidos, con una guía muy detallada. El caso es que me sigue pareciendo que plantean las cosas muy bien, aunque sí me gustaría que de vez en cuando fueran algo más abiertos.
      Me parece evidente que cuanto mejor sea la formación del maestro, menos necesitará esa guía. Y aparece entonces la alternativa:
      1 – buscamos la manera de mejorar la formación de buena parte de los 250000 maestros que tenemos.
      2 – les proporcionamos buenos libros de texto.
      ¿No estamos de acuerdo en que la 2 es más bastante más factible?

  2. Le dices a la secretaria de mi insti que cambie los libros cuando se ha gastado un pastizal en libros para los chicos que tienen beca de préstamo de libros y le da un síncope. 32 euros por libro. No son fáciles los cambios (aunque apenas hayan cambiado con LOE/LOMCE y pueda mostrarte, claro, buenos tochos de cuentas y cuentas, como siempre).

  3. Pingback: Cumpleaños y resumen | Más ideas, menos cuentas. Un blog sobre educación matemática.

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